No es que estuvieran especialmente sucios (los tengo en peor estado) pero necesitaban un lavado de cara.
En estas primeras instántaneas podéis ver su estado inicial.
Y aquí podéis ver cómo quedaron después de pasar por gasolina, brocha y un buen estropajo de acero inoxidable.
Sólo queda desmontar los dos rodamientos que se ven, del eje de la rueda, tanto el del lado del tambor de freno como el del lado del cangrejo del cambio.
Montar, asimismo, retenes y rodamientos del cigüeñal y ya están listos para recibir el resto de piezas del motor.