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jueves, 7 de mayo de 2020
jueves, 29 de septiembre de 2011
Entendiendo los aceites lubricantes (III)
Continuando con las características de los aceites lubricantes, el hecho de que la viscosidad SAE del aceite en cuestión sea medida a 100ºC se debe a que esa es la temperatura promedio de funcionamiento de un motor, aunque bien es cierto que existen ciertas partes del motor que están expuestas a una mayor temperatura, como pueden ser los segmentos del pistón (unos 150ºC).
Un motor que opere a menos de 90ºC no lo está haciendo bien, presentará alta cantidad de depósitos y gastará mayor cantidad de combustible. Cuando la temperatura ambiente es menor de 20ºC, un aceite monogrado (el típico SAE 40) no circula ni protege el motor en el momento del arranque. Además, el aceite es demasiado viscoso para pasar por el filtro de aceite, lo que puede provocar, en motores con engrase a presión, que abra la válvula de alivio de presión, en dicho filtro, haciendo que pase al circuito de lubricación aceite sucio, sin filtrar, con el consiguiente riesgo de desgaste prematuro de las piezas sometidas a lubricación.
Para paliar este problema se desarrollaron los aceites multigrado. Un aceite multigrado es un aceite menos viscoso que el que correspondería a esa temperatura de operación, al que se le añaden aditivos (polímeros, básicamente) que expanden a medida que el aceite va cogiendo temperatura y hacen que dicho aceite se comporte como otro de mayor viscosidad, protegiendo entonces el motor a su temperatura típica de funcionamiento. Los aceites baratos o de inferior calidad utilizan aceite base de baja calidad y poca resistencia, y se corrigen por muchos aditivos, principalmente polímeros, que mejoran sus características. Estos aceites pierden sus propiedades, viscosidad particularmente, con el uso y acaban por aumentar el desgaste del motor. Los aceites sintéticos típicos no contienen polímeros ni aditivos que mejoren su viscosidad. Simplemente, son aceites de alta viscosidad y muy alta calidad, con un índice natural de viscosidad que cubre, prácticamente, todas las temperaturas típicas de operación.
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Un motor que opere a menos de 90ºC no lo está haciendo bien, presentará alta cantidad de depósitos y gastará mayor cantidad de combustible. Cuando la temperatura ambiente es menor de 20ºC, un aceite monogrado (el típico SAE 40) no circula ni protege el motor en el momento del arranque. Además, el aceite es demasiado viscoso para pasar por el filtro de aceite, lo que puede provocar, en motores con engrase a presión, que abra la válvula de alivio de presión, en dicho filtro, haciendo que pase al circuito de lubricación aceite sucio, sin filtrar, con el consiguiente riesgo de desgaste prematuro de las piezas sometidas a lubricación.
Para paliar este problema se desarrollaron los aceites multigrado. Un aceite multigrado es un aceite menos viscoso que el que correspondería a esa temperatura de operación, al que se le añaden aditivos (polímeros, básicamente) que expanden a medida que el aceite va cogiendo temperatura y hacen que dicho aceite se comporte como otro de mayor viscosidad, protegiendo entonces el motor a su temperatura típica de funcionamiento. Los aceites baratos o de inferior calidad utilizan aceite base de baja calidad y poca resistencia, y se corrigen por muchos aditivos, principalmente polímeros, que mejoran sus características. Estos aceites pierden sus propiedades, viscosidad particularmente, con el uso y acaban por aumentar el desgaste del motor. Los aceites sintéticos típicos no contienen polímeros ni aditivos que mejoren su viscosidad. Simplemente, son aceites de alta viscosidad y muy alta calidad, con un índice natural de viscosidad que cubre, prácticamente, todas las temperaturas típicas de operación.
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sábado, 24 de septiembre de 2011
Entendiendo los aceites lubricantes (I)
Al igual que hice hace unas entradas con las gasolinas, en esta pequeña serie de artículos voy a intentar desentrañar los misterios que hay detrás de toda la nomenclatura que rodea a los aceites lubricantes que usamos en nuestras Vespas y Lambrettas, y de paso, poder entender mejor cómo funcionan y por qué lo hacen así.
En primer lugar decir que, los aceites lubricantes para automoción (de dos y cuatro ruedas), se dividen en dos grandes grupos: minerales y sintéticos. Los primeros, minerales, son extraídos del petróleo; los segundos, sintéticos, son creados en laboratorios, tomando como base diversas sustancias y componentes. También están los semi-sintéticos que, como su nombre indica, tienen características y propiedades, en cuanto a su origen, de los minerales y de los sintéticos.
Actualmente, están imponiéndose los aceites sintéticos debido a que, para los motores modernos, tanto en automóviles como motocicletas, tienen propiedades más idóneas, puesto que las moléculas que los forman, tienen un tamaño más homogéneo y uniforme, y esta es una de las causas de su mayor durabilidad frente a los minerales.
La propiedad más importante de los aceites lubricantes es su viscosidad, que se define como la resistencia de un líquido a fluir; se mide en Poise (en el Sistema Internacional) y su valor varía inversamente proporcional con la temperatura, es decir, a mayor temperatura, menor viscosidad del fluido en cuestión, razón por la cual, su valor no tiene excesiva utilidad si no se relaciona con la temperatura a la que fue medida o comprobada.
Otro concepto a tener en cuenta en este tema es lo que se denomina lubricación hidrodinámica, y que consiste en la separación de las piezas (engranajes, ejes y cojinetes, superficies en contacto,…) por una especie de colchón de aceite que se forma hidrodinámicamente, es decir, cuando dichas piezas están en movimiento relativo, inmersas en el aceite lubricante.
Utilizar un aceite lubricante con la viscosidad correcta para la aplicación es de vital importancia:
- Si la viscosidad es muy baja para la aplicación dada, el desgaste de las piezas será mayor debido a que será imposible que se forme el colchón hidrodinámico del que antes hablábamos.
- Si la viscosidad es muy alta, el consumo de energía será mayor y el desgaste también lo será por falta de circulación del lubricante entre las piezas.
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En primer lugar decir que, los aceites lubricantes para automoción (de dos y cuatro ruedas), se dividen en dos grandes grupos: minerales y sintéticos. Los primeros, minerales, son extraídos del petróleo; los segundos, sintéticos, son creados en laboratorios, tomando como base diversas sustancias y componentes. También están los semi-sintéticos que, como su nombre indica, tienen características y propiedades, en cuanto a su origen, de los minerales y de los sintéticos.
Actualmente, están imponiéndose los aceites sintéticos debido a que, para los motores modernos, tanto en automóviles como motocicletas, tienen propiedades más idóneas, puesto que las moléculas que los forman, tienen un tamaño más homogéneo y uniforme, y esta es una de las causas de su mayor durabilidad frente a los minerales.
La propiedad más importante de los aceites lubricantes es su viscosidad, que se define como la resistencia de un líquido a fluir; se mide en Poise (en el Sistema Internacional) y su valor varía inversamente proporcional con la temperatura, es decir, a mayor temperatura, menor viscosidad del fluido en cuestión, razón por la cual, su valor no tiene excesiva utilidad si no se relaciona con la temperatura a la que fue medida o comprobada.
Otro concepto a tener en cuenta en este tema es lo que se denomina lubricación hidrodinámica, y que consiste en la separación de las piezas (engranajes, ejes y cojinetes, superficies en contacto,…) por una especie de colchón de aceite que se forma hidrodinámicamente, es decir, cuando dichas piezas están en movimiento relativo, inmersas en el aceite lubricante.
Utilizar un aceite lubricante con la viscosidad correcta para la aplicación es de vital importancia:
- Si la viscosidad es muy baja para la aplicación dada, el desgaste de las piezas será mayor debido a que será imposible que se forme el colchón hidrodinámico del que antes hablábamos.
- Si la viscosidad es muy alta, el consumo de energía será mayor y el desgaste también lo será por falta de circulación del lubricante entre las piezas.
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